Quimera en sentido figurado o como metáfora cuando queremos referirnos a algo que es imposible de hacer o imaginar o porque sería algo fantástico que ocurriera o existiera.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

DATOS INTERESANTES 
SOBRE LOS SUEÑOS



1.- Te olvidas del 90% de tus sueños
Sí, cinco minutos después de levantarte, ya te olvidaste la mitad, y tras diez minutos, se te fue el 90%


2.- Los ciegos también sueñan
La gente que perdió la vista después de nacer, pueden ver imágenes en sus sueños. Por otro lado, la gente que ya nació ciega, no ve imágenes, pero sus sueños son igualmente vívidos, e involucran a sus otros sentidos: oído, olfato, tacto.


3.- Todo el mundo sueña
Todos los seres humanos, exceptuando aquellos con extremos desórdenes psicológicos, sueñan. Si crees que no sueñas, es porque simplemente olvidas tus sueños.


4.- Sólo vemos caras conocidas
En nuestros sueños nunca veremos caras que no conocemos, nuestro cerebro no inventa caras. Eso sí, es probable que veamos algunas que no reconocemos, porque es de gente que vimos quizás sólo una vez, pero nuestro cerebro la guardó, como guarda las cientos de miles de caras que vemos durante nuestra vista, así que no se preocupen, nuestros sueños no se van a quedar sin actores rápido.


5.- No todos sueñan a todo color
El 12% de la gente sueña exclusivamente en blanco y negro. Estudios realizados entre 1915 y 1950 afirmaban que la mayoría de los sueños eran en blanco y negro, pero estos resultados empezaron a cambiar en la década del sesenta. Hoy en día, sólo el 4,4% de los sueños de gente menor a 25 años, son en blanco y negro. Estudios recientes sugieren que estos cambios pueden estar relacionados con el cambio de blanco y negro a color, de la televisión.


6.-Los sueños son simbólicos
Si sueñas sobre algún tema en particular, es común que el sueño no sea sobre eso. Los sueños hablan en un lenguaje muy simbólico. Cualquier símbolo que tomes de un sueño, es muy probable que simbolice alguna otra cosa.


7.- Emociones
La emoción más común que se experimenta en los sueños, es la ansiedad. Además, las emociones negativas son más comunes que las positivas.


8.- Sueños por de noche
Podemos tener entre cuatro y siete sueños en una sola noche. En promedio, sueñas entre una y dos horas por noche.


9.- Los animales también sueñan
Tras realizárseles varios estudios, se comprobó que los animales muestran, mientras duermen, las mismas ondas cerebrales que los humanos. No es raro ver a un perro dormido que empieza a mover las patas como si estuviese corriendo; o hacer sonidos como si estuvieran persiguiendo algo o a alguien.


10.- Parálisis corporal
Durante el REM (etapa que ocupa entre el 20% y 25% del total del tiempo en que dormimos) el cuerpo es paralizado por un mecanismo en el cerebro para prevenir que los movimientos que ocurren en el sueño, los haga el cuerpo. Sin embargo, es posible que ese mecanismo sea activado antes, durante, o incluso después del sueño, mientras el cerebro se despierta.


11.-Incorporación a los sueños
Nuestro cerebro es capaz de captar cualquier estímulo externo e incorporarlo al sueño. Por eso, muchas veces, en nuestros sueños escuchamos un sonido proveniente de la realidad y lo incorporamos como viene al sueño que estamos teniendo. Por ejemplo, si ven que una persona está hablando cuando está dormida, háganle preguntas relacionadas con el tema del que está hablando, y verán que les contestan, ya que lo interpretan como que esa pregunta la hace alguien desde su sueño. Fascinante, ¿no?


12.- Los hombres y las mujeres sueñan distinto
Al revés de lo que muchos podrían creer, los hombres sueñan más con otros hombres. Alrededor del 70% de las personas que aparecen en el sueño de un hombre, son otros hombres. Por otro lado, los sueños de las mujeres están más repartidos, suelen soñar con la misma cantidad de hombres que de mujeres.
Además, los hombres suelen tener emociones más agresivas en los sueños, que las mujeres.


13.- Sueños precognitivos
Varias encuestas realizadas a grandes grupos de personas muestran que entre el 18% y el 38% de la gente experimentó al menos un sueño precognitivo, y que el 70% ha experimentado un déjà vu. El porcentaje de gente que cree que los sueños precognitivos son posibles, es aún más grande, yendo desde el 63% hasta el 98%.


14.- Incompatible
Si estás roncando, entonces no podés estar soñando. No se pueden hacer las dos cosas a la vez.


15.- Orgasmos en los sueños
Podemos experimentar un orgasmo en tus sueños. Sí, no sólo podés tener sexo en tus sueños tan placentero como en la vida real, sino que también podés experimentar un orgasmo tan intenso como uno real. Todas las sensaciones que se sienten durante el sueño lúcido pueden ser tan placenteras e intensas como las experimentadas en la vida real.








domingo, 25 de diciembre de 2011

CONTROLAR LO IMPOSIBLE



¿Nunca les ha pasado que mientras soñaban se daban cuenta de que estaban soñando? La mayoría de las personas han tenido alguna vez este tipo de experiencia espontáneamente, especialmente durante la niñez. Los sueños lúcidos son aquellos en los que el soñador cobra conciencia de estar soñando y a partir de esto interactúa (hasta el punto de tener el poder de manejar las cosas a su antojo) sabiendo que todo lo que percibe es parte de un sueño. Esto no solamente sucede, sino que es posible entrenarnos para lograrlo.


I. Primer paso: Recordar los sueños

Hablando en términos generales, quienes quieren recordar sus sueños pueden hacerlo y aquellos que, por el contrario, no desean hacerlo, no suelen recordarlos. A ciertas personas les basta simplemente con tener la intención de recordar y con ser plenamente conscientes de esta intención antes de acostarse. Un modo eficaz de fortalecer esta decisión consiste en tener un diario de sueños sobre la mesa velador e ir anotando en él, apenas nos despertemos, todos los pormenores que podamos recordar de nuestro sueño. Cuantos más sueños apuntemos, más fácil nos será recordarlos. Por otra parte, la lectura de este diario puede procurarnos el beneficio adicional de ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de nuestros sueños y contribuir, de este modo, a reconocerlos con más facilidad en el mismo momento en que están aconteciendo.

Un método infalible para aumentar la capacidad de recordar los sueños consiste en habituarnos a preguntarnos «¿Qué es lo que he soñado?» cada vez que nos despertemos. Éste debería ser nuestro primer pensamiento cada vez que nos despertáramos, sin renunciar ante la primera tentativa sino permaneciendo totalmente inmóviles y concentrados, perseverando pacientemente en el intento hasta lograr recordar el sueño.

Como ocurre con cualquier otro proceso, el aprendizaje de la capacidad para recordar los sueños constituye un proceso, en ocasiones, lento. Debido a ello, es muy importante no desalentarnos en el caso de que las primeras tentativas no se vean coronadas por el éxito. A la larga, quien persiste en la práctica termina obteniendo resultados evidentes.

Es importante mejorar el recuerdo de los sueños porque es imposible tener un sueño lúcido sin recordarlo.

II. Inducción al Sueño Lúcido

Hay muchísimas técnicas distintas para llegar a tener sueños lúcidos. La más frecuente (y única que trato aquí) consiste en comenzar teniendo un sueño común, darse cuenta por algún motivo que se está soñando, y a partir de ese momento entrar en estado de lucidez. Este tipo de experiencia se llama DILD (Dream Induced Lucid Dreams) justamente porque comienza en un sueño. Esta es la que la mayoría de la gente, sin entrenamiento alguno, logra al menos una vez en la vida espontáneamente.

Para inducirlos el primer paso es practicar el ejercicio de recordar los sueños al despertar (tal y como explicábamos en el anterior punto). Si nos levantamos apurados por entrar en nuestras obligaciones diarias, poco éxito podemos tener en lograr sueños lúcidos. Por eso conviene despertarse poco a poco, tratar de no abrir los ojos en seguida, recordar los sueños lo mejor que podamos, con todos los detalles posibles, y anotarlos.

En la noche, antes de dormir, conviene decirse - e incluso anotar - qué es lo que uno desea hacer cuando adquiera lucidez, e ir a dormir con la intención de lograrlo. Repítete con convicción “me daré cuenta de estar soñando”. El simple hecho de desearlo es suficiente como para proporcionarnos un punto de partida.

El siguiente paso es estar siempre atentos a las señales de los sueños mediante chequeos de realidad.

III. Test de Realidad

En los sueños pasan cosas muy raras, cosas que por sentido común deberían delatarnos que estamos soñando. Pero a pesar de ello la mayoría de las veces somos incapaces de darnos cuenta. Tomamos todo como viene, creyendo que los acontecimientos más inverosímiles son verdaderos y al despertar nos preguntamos: “¿Como no me di cuenta de que era un sueño? ¡Era tan obvio!”

Si ante determinadas situaciones nos acostumbramos a preguntamos si estamos soñando durante el día -en la vigilia-, con el tiempo nuestro cerebro se programa también para hacerlo durante la noche -mientras efectivamente estamos soñando-. Varias veces al día conviene hacerse esta pregunta, entrenando al cerebro para hacerlo en todo momento.

El simple hecho de acostumbrarse a autoformularse esta pregunta es un paso elemental si se desea tener sueños lúcidos. La respuesta, cuando es negativa, suele ser automática: La realidad es contundente y cuando estamos en ella sabemos darnos cuenta con facilidad de que no es un sueño. Pero por el contrario, cuando estamos en el sueño no es tan automático. El hecho de dudar sobre la respuesta, nos da una pauta de que debe ser un sueño, porque en la realidad casi siempre nos damos cuenta en seguida de que no lo es. Podemos hacer entonces, para no tener ninguna duda, alguna de las siguientes pruebas:

* Intentar atravesarnos la palma de la mano con un dedo de la otra mano.
* Intentar volar.
* Mirar con detalle las cosas, especialmente los bordes. Si son borrosos se trata de un sueño.
* Mirar el reloj, o intentar leer algo. Si las letras y números cambian es un sueño.
* Encender una luz o activar un aparato y ver si reaccionan de forma extraña.
* Atravesar con nuestra mano una pared o cuerpo sólido.
* Movilizar objetos con la mente, o hacer aparecer algo.

Estas pruebas no sólo nos ayudan a determinar que estamos en estado de sueño y no de vigilia, sino que también sirven para “convencernos” de que estamos soñando y aumentar nuestra lucidez.

Es posible que le tome al menos una o dos semanas antes de tener su primer sueño lúcido, así que no se desespere. Recuerde también que su primer sueño lúcido probablemente sea muy corto y un tanto confuso. Eventualmente sus sueños lúcidos aumentarán en duración y frecuencia, al igual que se incrementará el control que usted tiene sobre los mismos.

IV. Qué se puede hacer

Una advertencia: Se deberá tener un propósito claro para los sueños lúcidos cuando se vaya a dormir. En otras palabras, cada noche se debe considerar qué se quiere hacer cuando se tenga un sueño lúcido, y seleccionar una cosa. En el mundo onírico las posibilidades son infinitas, pero aquí tienen varías ideas de lo que podrían intentar.

* Volar
* Atravesar muros o espejos
* Movilizar objetos con la mente
* Cambiar el entorno/paisaje
* Hacer aparecer/desaparecer gente y objetos
* Resolver problemas matemáticos simples
* Leer y recordar una vez despierto lo que se leyó
* Recordar durante el sueño algo que se propuso antes de dormirse
* Metamorfosear
* Tener sexo (difícil, pues la excitación provoca el despertar)

A veces, a pesar de ser conscientes de estar soñando seremos incapaces de manejarlo a nuestro antojo. En esos casos hay varias cosas que podemos hacer para aumentar nuestro control, como dar órdenes en voz alta (”¡Que esta persona desaparezca ya!” “¡Quiero volar!”) y sobretodo tener fe. Si estamos convencidos de que podemos hacer algo, podremos: “Este es mi sueño y yo tengo el control”.


Este video es lo mismo que lo anterior pero en video:  http://www.youtube.com/watch?v=JbJlHIw5sSs


domingo, 18 de diciembre de 2011

Creaciones posibles

Todo no se puede realizar en esta vida, pero quien dice que en los sueños no se pueda....


Todos soñamos varias veces mientras dormimos, nos acordemos o no al despertar, puesto que soñar es una experiencia universal. Los sueños nos ayudan a procesar la información que guarda nuestro cerebro, sobre todo a un nivel emocional, pues nunca mienten sobre nuestros sentimientos.

Los sueños se pueden clasificar en:
  • Sueños fronterizos: son aquellos que se tienen en los momentos antes de perder la conciencia y dormirnos, normalmente están relacionados con las actividades que se hacen durante el día.
  • Sueños de reajuste: se producen a causa de agentes físicos externos, como golpes, roces o incluso calor excesivo. Por ejemplo, muchas veces se sueña que corremos pero que no se puede avanzar y cuando nos despertamos vemos que tenemos las piernas enredadas en las sábanas.
  • Sueños de satisfacción: son los sueños en que se ven realizados los deseos que tenemos en la vida real, nos dan lo que la vida en la realidad nos niega. Un ejemplo es el de la persona que sueña con comida cuando acaba de ponerse a dieta.
  • Sueños de satisfacción intelectual: estos sueños los tienen aquellas personas que están tan absortas en su trabajo que, aunque duerman, su subconsciente sigue trabajando y son altamente creativos puesto que durante ese tiempo surgen ideas que después pueden aplicar a su trabajo.
  • Sueños premonitorios: son mensajes que no afectan al pasado sino que pueden prevenirnos de algún peligro o nos ayudan para alcanzar el éxito en alguna empresa.
  • Sueños lúcidos: son aquellos en los que nos damos cuenta de que estamos soñando y podemos cambiar el curso de los acontecimientos a nuestro antojo.
  • Pesadillas: son el último recurso que utiliza nuestro inconsciente para mostrarnos algo no reconocido en nosotros mismos pero que necesitamos comprender.
¿Por qué sentimos en los sueños

Mientras soñamos, el cerebro sigue activo. Por lo tanto, las imágenes del sueño que son proyectadas en nuestro cerebro, son tomadas como imágenes reales, situaciones que aunque sean muy tontas, extrañas o imposibles, para el cerebro son posibles. 



Un mundo de Quimera

Quimera en sentido figurado o como metáfora cuando queremos referirnos a algo que es imposible de hacer o imaginar o porque sería algo fantástico que ocurriera o existiera.